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Diagnóstico

Errores que hacen que una empresa de formación pierda dinero después de ganar una licitación

Ganar una licitación de formación se suele celebrar como el final del proceso. En realidad es la mitad: lo que ocurre después —la ejecución y justificación del proyecto— es donde muchas empresas de formación acaban perdiendo dinero que ya daban por ganado.

Tratar la adjudicación como el final, no como el principio

Una licitación adjudicada trae consigo obligaciones concretas: plazos de ejecución, coordinación de quién hace qué dentro del proyecto, seguimiento documental y, en muchos casos, la posibilidad de alegaciones o incidencias durante el proceso. Tratar la adjudicación como el punto final del trabajo, en vez de como el inicio de una segunda fase, es el primer error.

Gestión post-adjudicación floja

Hay gestores que, una vez cobrada su parte por la adjudicación, prácticamente desaparecen de la ejecución del proyecto —o siguen facturando por un acompañamiento que apenas existe—. El resultado es que la empresa de formación se queda sola justo en la fase con más obligaciones administrativas y más riesgo real de incidencias que pongan en peligro el cobro final.

Qué debería incluir una buena gestión tras ganar

Coordinación clara de qué hace cada persona dentro del proyecto adjudicado, seguimiento activo de los plazos y la documentación exigida, y capacidad de reaccionar con alegaciones si surge alguna incidencia durante el proceso. Es, literalmente, la segunda mitad del servicio: nosotros seguimos implicados hasta el cierre, no solo hasta la firma de la adjudicación —coherente con que solo cobramos si el proyecto sale adelante—.

Si estáis evaluando cómo se gestiona un proyecto después de ganarlo, aquí explicamos cómo trabajamos de principio a fin.

Y si todavía no habéis dado el salto de las subvenciones a las licitaciones públicas, aquí comparamos ambas vías.